Estilos gerenciales y empresa

EMPRESARIOS Y EMPRESARIOS

La diferencia entre ganar dinero y hacer empresa.
By Carlos B Ñanco M www.consultor.cl
Cuando se trata de alta dirección, el estilo gerencial sigue constituyendo un fenómeno transversal a todas las empresas, y se quiera o no marca el rumbo de la empresa. En estas líneas se pretende reflexionar respecto de algunos enfoques estratégicos que se relacionan directamente con el grado de desarrollo y sustentabilidad organizacional que imprimen a su compañía.

En este aspecto, abordaremos dos enfoques que definen la forma en que el gerente aterriza la operatividad de la empresa en relación al grado de control que ejerce sobre las acciones:

Existe un tipo de gerente que guía su actuar en relación al margen de ganancia tratando de potenciarlo en cada operación de ventas negociando continuamente no solamente con el proveedor o con el cliente, sino con todos los factores intervinientes. Esto significa en algunos casos que están dispuestos a modificar los factores higiénicos y motivacionales de su propio personal cargando a ellos el riesgo del negocio o los avatares del mercado, o simplemente la falta de habilidad para negociar.

Llevado al extremo, esta tendencia es lesiva para el desarrollo de una organización estable dado que estimula la rotación de las personas capaces y con valores estables, quedándose con personal de capacidad limitada, en su mayoría carentes de proyección en el mercado o con muchas limitaciones personales para tomar riesgos, lo que les hace tolerantes a este tipo de prácticas. Indudablemente que este enfoque, en muchos casos genera ganancias a quien lo practica, no obstante que el crecimiento puede ser muy inestable y menudo frágil como organización, caracterizando más bien un enfoque más de comerciante que de empresario.

El enfoque, que describe mejor al empresario, apunta mas allá de la ganancia que es asegurada estratégicamente a través de políticas aceptadas por la empresa, dado que el principal enfoque es el desarrollo organizacional valorizando el empoderamiento de los cargos, la delegación, la jerarquía y el orden que garantiza la estabilidad y el crecimiento en el tiempo de la compañía. En definitiva el desarrollo organizacional es a la empresa lo que el sistema óseo es al cuerpo humano.

Sin embargo el desarrollo óseo por sí solo no tiene objeto, es por ello que la característica más relevante de un empresario es su enfoque en los recursos humanos privilegiando las competencias y el desarrollo de valores en la empresa. Esto implica privilegiar el desarrollo y sustentabilidad de los roles, que esencialmente privilegian la interacción entre el personal de la compañía, la estabilidad de los factores higiénicos y motivacionales, y en concreto, el respeto y estimulo a proyectarse con la compañía si el recurso humano es compatible con la organización. Para asegurar la compatibilidad con la organización, se aplican diferentes herramientas que van generando afinidad como, la capacitación, el entrenamiento periódico, el coaching, la evaluación de desempeños y los sistemas de incentivos. Todas estas acciones generan musculatura en la empresa lo que fortalece el sistema óseo descrito anteriormente y determina la fortaleza de la compañía.

La gente mal pagada, manipulada, continuamente amenazada y cuyas condiciones son negociadas continuamente solo constituyen grasa para la compañía, generando más daño que beneficio.

Finalmente, para que la compañía pueda reaccionar oportunamente a los estímulos del mercado y las crisis internas y externas, es necesario un sistema nervioso que lo describiremos como los sistemas de gestión y control que en cada área estratégica, como mínimo, debe tener una compañía. Esto asegura un adecuado balance entre la rapidez y la precisión, entre la eficiencia y la efectividad, y finalmente entre el beneficio y la rentabilidad.

En resumen, el desarrollo organizacional, el desarrollo del recurso humano y el desarrollo e implementación de sistemas de gestión y control en una compañía, determinan la diferencia entre una visión de comerciante y una visión empresarial. Indudablemente que ambas visiones son licitas y permiten que cada uno de los negocios funcione. Sin embargo si se quiere crecer, dar empleo de calidad y permanecer en el tiempo, más allá de la edad cronológica del fundador, es necesario hacer empresa y no solamente estar preocupado de ganar dinero, porque lo que es un objetivo para el comerciante, es un dato para el empresario. CÑM